P: ¿Qué tal? Hemos venido a Fuengirola para estar con José Manuel Calderón.
R: ¿Qué tal? Muy bien.
P: Hace nada ha sido el 20 aniversario de esa Copa del Mundo que levantasteis y venimos a hacer un poquito de recuerdo y unas preguntitas sobre ello.
R: Adelante.
P: Lo primero, han pasado ya 20 años desde ese gran torneo que, si no recuerdo mal, fue el primer trofeo FIBA que levanta la selección española y me gustaría saber algo que no se viera desde casa. Algún recuerdo que tengas quizá más interno.
R: A ver, es difícil contar algo. Es verdad, primero, han pasado 20 años, increíble, somos todos bastante más mayores y ha pasado muy rápido. Pero es difícil contar algo que no hayamos contado porque hemos tenido, yo creo que cada uno de nosotros, entrevistas. Hubo un pequeño documental, ha habido y todavía saldrán algunas más cosas por este 20 aniversario.
Pero sí que es verdad que muchas veces nosotros nos acordamos, el otro día recordando en el evento, no me acordaba de que habíamos jugado contra Panamá, por ejemplo, o contra que habíamos ganado a Japón de tanto. O sea, hay como partes de la parte deportiva que se nos han olvidado y lo único que nos acordamos es de que jugábamos a la pocha, que comprábamos unos cafés que venían ya hechos, que mandábamos a Marc y a los rookies a por ello.
O sea, nos acordamos de esas cosas que había por detrás de los partidos y los partidos era como: “Bueno, oye, que hoy jugamos”. Una sensación de equipo, de familia, de pasarlo bien y que luego jugábamos bien al baloncesto. Pero lo que no se nos olvida fueron los otros detalles y, sin embargo, había muchos que eran: “Ah, también jugamos contra Lituania, ah, también jugamos contra el equipo que fuese”. Y eso se notó un montón.
P: Sí que es verdad que esas experiencias muchas veces perduran más que la parte deportiva. Y hablando de eso, de esa parte deportiva, ¿en qué momento es en el que os dais cuenta: “Oye, que podemos ganar esto”?
R: Yo creo que nunca. Yo creo que ni se comentó. Era como: “Oye, hoy es cuartos” o “hoy es semifinal”. Era una cosa extraña. Yo creo que todos lo teníamos en la cabeza. Cada vez veíamos que podíamos competir contra cualquiera.
En la preparación habíamos ganado a todos los favoritos también. Está claro que siempre piensas Estados Unidos y esto, lo otro, y luego nunca sabes cómo va a caer. Al final te toca la lesión de Pau, que yo creo que le hizo más daño a Grecia que a nosotros. El tema de Argentina, que fue un sufrimiento. Pasaron muchas cosas.
Pero realmente yo creo que sí que es paso a paso. Cuando ganas cuartos y te metes en semis, venga, dos partidos para una medalla. Siempre piensas como en el peor caso. Y luego es: “Bueno, ya estamos aquí”. Y encima contra Grecia, que gana a Estados Unidos. Fue todo como que iba dando. Yo creo que parecía que el destino era así.
Teníamos muy buen rollo, nos lo pasábamos genial y encima llegábamos a una final de un Mundial, que era algo muy bueno, era histórico.
P: Histórico. Pues lo comentabas ahora y era una de las cosas que quería apuntar: esa lesión de Pau. Al final era uno de los jugadores más referentes y no sé si en ese momento en el que sucede eso, cómo os lo tomáis vosotros dentro del equipo y si hay alguien que quizá da ese paso adelante, que da un discurso que os motive. Al final queda otro partido más, que encima va a ser la final. ¿Cómo se acaba llevando?
R: Pues bien. Si digo la verdad, no hay nada especial. Yo creo que Pau dijo: “Tíos, hay que sacarlo para adelante”. Por un lado, yo creo que el paso adelante en el juego lo da Marc, que Marc Gasol no había jugado mucho y tiene que jugar contra Grecia, no había otra. Y encima lo hace muy bien.
Yo creo que fue un poco todos en el sentido de: “Hemos llegado hasta aquí, confiamos en nosotros, hay que tirar para adelante”. Pero no era un grupo que necesitaba que nadie lo sacara. No cambiamos nada. Él estaba con el pie, tal vez tenía una bota o iba con la silla de ruedas por ahí, no me acuerdo.
No cambiamos nada antes de la final. Estuvimos jugando las pochas igual, las cartas, y hacíamos las mismas tonterías. Era como: “No pasa nada, vamos a jugar a baloncesto, lo vamos a hacer bien y vamos a ver si somos capaces de ganar”. Pero nada especial.
Era como que nos mirábamos y sabíamos que había que dar un pasito más. Habíamos perdido al mejor jugador, pero tenemos otros, no pasa nada. Y así fue como nos tomamos ese partido.
P: Desde luego sí que era un equipo, como tú dices, esa familia, un equipo muy coral. Y pese a eso, después de esa semifinal que fue tan sufrida, que no sé cómo se viviría desde el campo, pero desde luego desde casa no podíamos aguantar, ¿cómo es luego llegar a la final y que resulte mucho más sencilla? Yo personalmente vi ese partido siendo muy pequeño, pero luego lo he revisto y es de las mejores defensas que he podido ver nunca. ¿Cómo os esperabais ese partido?
R: No así. Yo creo que en una final te esperas que va a ser un partido igualado. Sabíamos encima que teníamos la lesión de Pau. Es un equipo que viene de ganar a Estados Unidos y esos partidos se juegan mucho también mentalmente.
Yo creo que mentalmente para Grecia ganar a Estados Unidos, y encima contra España sin Pau, no te digo que pensaran “esto está hecho”, pero sin querer esas cosas te hacen daño. Y yo creo que salimos a un nivel increíble en todos los sentidos y no fueron capaces.
Desmontamos todo lo que querían hacer, no tuvieron respuesta y al final entre todos fuimos capaces de ir aumentando cada vez más la ventaja. Fue una fiesta para el baloncesto español, desde luego.
Y no era un equipo que no tuviera grandes figuras. Estaban grandes bases de ese momento, Papaloukas, Spanoulis por dentro, Schortsanitis… Tenían muchos, era un gran equipo. Pero al final se consiguió levantar ese título y fue una locura.
P: Quiero hablar ahora un poquito de las diferencias que quizá puedas ver entre esa selección y la selección que tenemos ahora. Lo primero, por curiosidad, ¿qué jugador crees que de la selección actual, que ha salido hace nada la lista, encajaría perfecto en esa selección si no hubiera que echar a nadie? Porque de ese equipo no se podía tocar a nadie.
R: Muy difícil. Yo creo que muchos de ellos podrían encajar. Es verdad que sería difícil quitarle el puesto a alguno de esos, sobre todo porque creo que es una selección que todavía está creciendo.
Yo creo que todavía no están en su prime, por decirlo de alguna forma. Creo que van a ser muy buenos jugadores muchos de ellos, y en ese equipo difícil de encajar. O sea, yo creo que podían estar, que encajarían y sería fácil para ellos jugar porque tienen el talento, pero es difícil elegir a uno.
Quizá el más preparado pueda ser Santi Aldama, porque es el que también está un poquito más crecido que el resto. Los restos son muy jóvenes, pero complicado entrar en esa selección tal y como estaba en aquel momento. Le faltaban muy poquitas cosas.
P: Sí, desde luego. Yo, como te decía, para mí de las mejores defensas que he visto. Me acuerdo mucho de Carlos Jiménez, que hacía una labor muy importante y desde luego que cada uno hacía sus piezas y formabais un equipo muy potente. Si tuvieras que decirme una fortaleza en especial de ese equipo y una de la selección actual, ¿cuál crees que sería esa diferencia?
R: Yo creo que nuestro equipo, la fortaleza era el equipo. Creo que esa era la clave. Teníamos buenísimos jugadores, pero nosotros aparcábamos nuestros egos de lado y al final era el equipo.
Sabíamos que un día era Juan Carlos, otro día nos ayudaba Rudy o Chacho, otro día era Garbajosa, al día siguiente era el que fuese, Pau o yo mismo o cualquiera. Y creo que esa era nuestra fortaleza. “No tengo un buen día, me siento que va a salir otro que lo va a hacer mejor”.
Yo creo que en este nuevo equipo esa debería llegar a ser su fortaleza. Creo que tienen un talento y un futuro increíble. Me recuerda mucho a nuestros primeros años. Es verdad que aquí ha habido un cambio generacional más rápido.
Nosotros, esa generación del 80, cogimos a los Mumbrú, Garbajosa, Jiménez de la antigua generación y se unieron a nosotros. Luego, cuando ellos lo fueron dejando, entraron los Ricky, Chacho, Rudy. Aquí parece que casi nos hemos ido todos porque hemos aguantado algunos más de la cuenta y de repente ellos lo tienen.
Para mí, la fortaleza es esa juventud que tienen. Creo que tienen muchísimo talento, que hay que ponerlo en la pista, pero creo que su fortaleza va a ser que sean capaces de jugar en equipo. Y yo creo que eso en la federación, la cultura y lo que hemos dejado, la huella que se ha dejado o la semilla que hemos plantado, es esa: al final o juegas como equipo o es muy difícil por mucho talento que tengas.
P: Eso ahora lo comentabas y creo que justo de los Hernangómez es una cualidad que otros compañeros siempre han mencionado y que me parece muy importante, que al final mantengan un equipo cohesionado. Creo que justo eso lo hacen muy bien y ya nos ha dado también alegrías en esta nueva generación que decías. Ojalá siga pasando. Para ti, de los títulos que has levantado con España, ¿dónde colocarías este Mundial de 2006?
R: Es el más importante. Es el más importante porque cambia, pero no solo para mí, sino para nosotros. Creo que cambia un poco el baloncesto español.
Creo que marcamos un paso muy importante para los más jóvenes, para los que nos seguían, para el futuro de muchos de nosotros. Pero incluso te digo más: creo que en el deporte de equipo también hay un cambio en el 2006 cuando se gana.
Creo que la gente se empezó a dar cuenta de que el equipo es lo importante y que eso era lo que te hace llegar más lejos. Lo hemos visto con la selección española de fútbol. No sé si eran el mejor equipo, pero había otros muy buenos equipos. Yo creo que nuestra selección de fútbol, en este caso, es mejor equipo por la química de todos, por el buen rollo, y eso gana mucho.
Yo creo que eso es algo que nosotros éramos diferentes. Creo que creamos una tendencia o una forma de estar en la selección y por eso creo que es muy importante este Mundial de 2006.
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P: Como anécdota respecto a eso que decías, es verdad que creo que cambió mucho ya no solo el deporte como verlo más equipo y demás, cambió el baloncesto, por lo menos en España. Yo justo empecé a jugar a baloncesto en esa época y el primer año teníamos un equipo de seis personas, seis niños a los que nos gustaba jugar, y el año siguiente de repente se consiguió en el cole pequeñito donde jugaba yo sacar hasta dos equipos de más de 12. Creo que fue un avance muy importante, como la gente ya vio el baloncesto español como algo muy relevante y que inspiró a muchos niños a empezar a jugar.
R: Para nosotros sí. Nosotros sentimos esa sensación y la clave es que lo seguimos sintiendo. Yo el otro día hablaba sobre mi campus. Los chicos que vienen a mi campus ahora no me han visto jugar.
Es por lo que hemos conseguido. Es por los padres que venían al campus o los padres que nos seguían a nosotros. “Te llevo al campus de Calderón” o “te llevo al campus de Pau Gasol”. Es una relación un poco complicada por eso, porque estos chicos de 8 o 9 años no me han visto jugar nunca.
Creo que nuestra generación es especial por eso. Creo que estuvimos en muchas casas y creo que nuestra forma de ser, esa cercanía con todo el mundo, es lo que hizo que esa generación fuese diferente.
P: Pasando un poquito ya a algo más picante, vamos a hacer unas pequeñas preguntas muy rápidas. Solo responder un nombre, ¿vale? En el Mundial de 2006, el más competitivo.
R: El más competitivo… Yo te diría que puede ser que el más competitivo fuese Pau. Más que nada porque no le gustaba probablemente perder. Solo por lo que pudiera pasar después de las bromas y demás, creo que para él sí. Voy a decir Pau.
P: Venga, el más bromista.
R: Te voy a dar dos. Te voy a decir Álex Mumbrú y Felipe Reyes.
P: Mira, no me lo esperaba. El más puntual.
R: Probablemente tenga que estar yo ahí con Carlos Jiménez.
P: Y al contrario, el que siempre llegaba tarde.
R: Pau también.
P: El que no paraba de hablar en ningún momento.
R: Eso ahí podemos poner a muchos. ¿A quién puedo poner ahí? Quizá Álex también. Felipe también tiene un don para eso, sí, alguno de estos.
P: Venga, el líder silencioso.
R: Creo que todos. Creo que lo bueno que tenía este equipo es que éramos todos líderes y cada uno teníamos nuestro momento.
P: Y por último, ¿dirías que hay alguien que entrenara más?
R: Yo creo que no. A ver, está claro que si pudiéramos poner un reloj, probablemente alguno tendría más, pero no. Creo que era un equipo supertrabajador y cada uno ponía el tiempo que se necesitaba poner. No creo que hubiera nadie que se escaqueara.
P: Vale. Y ya para terminar, una pregunta final. Si tuvieras que resumir ese torneo con una sola frase para alguien que no lo haya visto, ¿qué dirías?
R: No sé. Como un grupo de amigos, o cómo la unión de un grupo de amigos es capaz de conseguir un sueño. Cómo creer en algo. Habría que juntar todas estas ideas que tengo, pero al final éramos un grupo de amigos que sacrificamos un montón para conseguir un sueño y fuimos capaces de conseguirlo.
P: Desde luego que como sinopsis de una película queda bastante bien. Muchas gracias.
R: Un placer.
P: Ha sido un placer.
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